En la primavera del  2016, un equipo de arqueólogos descubrió un hallazgo increíble en Pilos, sur de Peloponeso. Habían dado con la tumba intacta de un guerrero de la Edad del Bronce que databa de alrededor del 1500 aC. La tumba ha revelado una piedra tallada que podría reescribir la historia del arte.

No parecía gran cosa al principio. Se trataba de una pequeña pieza, de tan solo 3,6 centímetros de largo, incrustada en una capa de piedra caliza. Después de más de un año de limpieza, los investigadores han descubierto una gema tallada: una piedra de ágata utilizada para estampar una imagen en arcilla o cera, que los investigadores han calificado como “una de las mejores obras de arte prehistórico griego jamás descubiertas”. Tanto, que se han aventurado a asegurar que podría reescribir la historia del arte griego antiguo y, por tanto, del arte en general.

La pieza muestra a un guerrero que arroja su espada sobre un segundo enemigo, el primero aparece derrotado en el suelo. Una escena que el equipo ha denominado como Pylos Combat Agate.

Como explica el arqueólogo americano de la Universidad de Cincinnati, Jack Davis, lo insólito en el hallazgo es la destreza y sofisticación necesarias para realizar el intrincado tallado. Los arqueólogos no encuentran nada similar de la época, tan detallado que se necesitó una fotomicroscopía para verlo correctamente.

Es posible que la pieza fuera realizada con una especie de lupa, el problema es que no existe objeto de aumento que se le parezca que data de esa época. También se desconoce quién es el enigmático guerrero representado.

Preguntas que quizás nunca se sepan, o quizás sí. De lo que en estos momentos no quedan dudas es de que se trata de una joya artística de incalculable valor.