La Semana Santa ortodoxa  se celebra en medio de un ambiente sombrío centrado en la Pasión y Muerte de Jesús. La Semana Santa culmina en el Domingo de ‪‎Pascua, una de las mayores celebraciones del año, una fiesta alegre cuyas costumbres y tradiciones simbolizan la Resurrección de Cristo pero, también, el renacimiento de la naturaleza.

Las tradiciones especiales marcan no solo el dolor y el luto por la Crucifixión de Cristo y la celebración de Su Resurrección sino, también, el paso del invierno a la primavera. La palabra “Pascua” deriva de la palabra judía “pesaj” que significa “paso”. El pueblo judío celebra el “pesaj” para conmemorar su liberación de los egipcios y el paso por el Mar Rojo. En los tiempos antiguos, la Pascua cristiana coincidía con el mes de Anthesterion (el mes de florecimiento), una celebración de la primavera y del renacimiento de la vegetación.

El Viernes Santo es un día lleno de emoción que culmina con la procesión de Epitafios, Cristo yacente, alrededor de las iglesias. El Sábado Santo, la Anastasis (la resurrección de Cristo), es un motivo de alegría que comienza cuando el reloj marque la medianoche. Los griegos cantan el himno “Cristos Anesti “(Cristo ha resucitado) e intercambian buenos augurios antes de degustar la tradicional cena tardía con mayiritsa hecha a base de verduras y las tripas del cordero que, el día siguiente, se asará para la comida pascual.

El día de la Pascua la gente se levanta temprano por la mañana y empieza a preparar el fuego de la barbacoa para asar o rostizar el cordero que es el plato principal de la comida pascual de todos los griegos.

El asado del cordero es un largo ritual que puede durar entre 6 y 7 horas, tiempo que se aprovecha para preparar los platos acompañantes o para tomar alguna que otra copita de ouzo o tsípuro. El festín del cordero transcurre lentamente, hasta la tarde, entre abundante comida y generosas cantidades de vino, canciones y bailes.