Italia y Grecia se abstuvieron de la votación de los presupuestos generales de la UE para 2017, manifestando de esta forma su insatisfacción con la propuesta definitiva de compromiso, presentada ayer por la presidencia rotativa eslovaca de la UE, que fue aceptada por el Parlamento Europeo.

De la votación se abstuvo también el Reino Unido, pero por sus propias razones, a causa del Brexit.

Fuentes diplomáticas han señalado que se trata de la primera vez que Grecia se abstiene de esta votación, poniendo de relieve su descontento por la reducción de los fondos inicialmente propuestos por la Comisión Europea a ser destinados a los países mediterráneos, en beneficio de los países de Europa del Este y, en concreto, para fortalecer acciones de cohesión en países como Ucrania.

A pesar del incremento interanual de los fondos, Grecia esperaba un mayor apoyo en términos de financiación en la cuestión de la crisis de refugiados de la que finalmente fue aprobada para los países de primera línea de confrontación con la crisis.

No obstante, la abstención de los tres países no afectó la aprobación de los presupuestos por mayoría cualificada.