La fuerte polarización, las recriminaciones mutuas y la controversia aguda entre el primer ministro, Alexis Tsipras, y el presidente de la Nueva Democracia, Kyriakos Mitsotakis, fueron los rasgos principales del debate parlamentario antes del orden del día sobre la corrupción, que se celebró ayer.

Tsipras denunció a la oposición y los canales televisivos privados por “un permanente golpe de estado postmoderno mediático, equivalente a una distorsión de la voluntad popular”, mientras que Mitsotakis reiteró su petición de convocación de elecciones anticipadas, acusando al primer ministro de haber sido derrotado y fracasado ya, y añadió que el pueblo griego no volverá a confiar en un populista sin escrúpulos que lo engañó para mantenerse a toda costa en el poder.

Por su lado, la líder de la Coalición Demócrata, Fofi Yenimatá, acusó a Tsipras de tratar de desviar la atención de la ciudadanía de los recortes que va imponiendo el gobierno de Syriza, mientras que el secretario general del Partido Comunista, Dimitris Kutsubas, denunció que en el nombre de la lucha contra la corrupción, se va implementando una reestructuración que facilita exclusivamente las actividades e intereses de las grandes compañías.

La acusación de que se hizo con el poder con el apoyo de los intereses mediáticos que ahora está denunciando, lanzó el jefe de la agrupación del Río, Stavros Teodorakis.

En su intervención, Panos Kamenos, el presidente de los Griegos Independientes, la fuerza política minoritaria en el gobierno de coalición de Tsipras, resaltó que el Ejecutivo presenta un rasgo común entre ambos partidos de la alianza: no puede ser ni amenazado, no chantajeado.

De un ambiente de polarización, que lleva a una escisión aún más profunda, en un momento que nuestro país tiene que enfrentar problemas muy graves, habló el presidente de la Union de Centrales, Vasilis Leventis, mientras que el secretario general de la Aurora Dorada, Nikos Mijaloliakos en su discurso calificó la polémica entre el gobierno y la Nueva Democracia, de una “pelea de gallos” y de un “duelo que recuerda a películas de spaghetti western”.