Las iglesias en Grecia abrieron este miércoles para celebrar la Epifanía, a pesar de la prohibición formulada por el Gobierno para evitar la propagación del coronavirus, si bien las ceremonias religiosas se celebraron bajo observación de las normas sanitarias. En la mayoría de las iglesias el número de fieles era escaso, todos llevaban la máscara preceptiva y guardaban la distancia mínima.

En el exterior de algunos templos se formaron pequeñas colas para poder asistir a la liturgia del bautismo de Jesucristo, ante una vigilancia moderada de la policía, que había recibido órdenes de hacer un seguimiento “discreto” de la jornada.

Recordamos que el gobierno griego reforzó la semana pasada las medidas de confinamiento, incluido el cierre de las iglesias el 6 de enero, en aras de poder reabrir las escuelas el próximo día 11.

Los obispos sostuvieron que en ningún momento se les informó de esta medida y exigieron al gobierno que respete los términos acordados antes de Navidad, cuando se decidió el cierre de los templos, con excepción de los días de Navidad, Año Nuevo y el 6 de enero, aunque con aforo reducido.

El Gobierno emplazó a los clérigos a cumplir las normas y les recordó que las leyes “no se aplican a discreción, para que quien no esté de acuerdo pueda ignorarlas”, y que las medidas son una obligación para todos y un acto de solidaridad.

Finalmente, el episcopado suavizó el tono y emitió una circular, en la que pedía a todas las diócesis que celebrasen el 6 de enero una única misa, a primeras horas de la mañana y bajo estricta observancia de las normas sanitarias.

Además, el arzobispo de Atenas y toda Grecia desistió de consagrar las aguas a cielo descubierto, como tenía previsto.