La creación de una institución permanente de diálogo y cooperación entre los países de la UE y el Mediterráneo Oriental sobre cuestiones que abordan ambas regiones, como la crisis de los refugiados, la lucha contra el terrorismo, la navegación y el cambio climático, es uno de los propósitos principales de la Conferencia Internacional sobre Seguridad y Estabilidad que comenzó ayer en Rodas y concluye hoy.

El ministro de Asuntos Exteriores griego, Nikos Kotziás, en su discurso de apertura de la Conferencia, resaltó que el bien supremo en la zona es la paz y los requisitos fundamentales para conseguirla serían poner un fin a la situación caótica en Libia y cesar el fuego en Siria e Irak, mediante la consecución de un tratado de paz que permita a la población local volver a sus hogares y promover un enorme proyecto racional de reconstrucción de países.

En cuanto a la cuestión palestina, Kotziás hizo hincapié en la necesidad de crear dos estados en Medio Oriente que convivan en paz y seguridad, con respeto a la dignidad humana.

En referencia al Islam, el jefe de la diplomacia griega destacó que esta religión no es un enemigo del cristianismo, ni viceversa, sino el fundamentalismo, y subrayó la necesidad de que todos contribuyan al diálogo interreligioso.

Sobre la crisis de los refugiados, el canciller griego ha sugerido la creación de un grupo común de investigación y acción que esté en condiciones de coordinar peticiones y demandas con las autoridades competentes, de modo que puedan ser propuestos, aprobados y aplicados proyectos transfronterizos y regionales comunes, una vez presentados ante la UE y la ONU, especialmente en zonas afectadas por crisis humanitarias.