Monemvasía es una pequeña península en el este del Peloponeso unida al continente por una estrecha franja de tierra que constituye la única entrada a la ciudad. Es un conjunto urbanístico medieval único de un carácter romántico y cosmopolita a la vez. En la ciudad intramuros está prohibida la circulación de vehículos.

En 375 a. C. la roca sobre la que se erige la ciudad se separó de Lakonía a causa de un teremoto adquirió la forma que tiene hoy. Su excelente posición geoestratégica y su buena fortificación la convirtieron en un centro comercial importante que conoció su apogeo en la época bizantina.

Entrando por la única entrada de la villa el visitante inicia un viaje inolvidable al pasado, entre arcos y escalinatas e interesantes monumentos históricos. Es un núcleo urbano vivo que ha preservado intacto su ambiente medieval y su atmósfera romántica.

La ciudad amurallada se divide en dos partes, la villa baja, construida al nivel del mar con orientación sureste y la villa alta, construida en la parte más alta de la roca. Cada una está rodeada de su propia muralla.

Enfrente de la roca de Monemvasía existe el Puente (la Nueva Monemvasia), un centro turístico moderno y un puerto pesquero para las barquitas de los pescadores y los veleros. Aquí se fabrican los famosos dulces de Monemvasia, amigdalotá (a base de pasta de almendra). Agios Ioanis, un pueblo adyacente, es ideal para los turistas de playa donde puedan saborear productos y recetas locales.