Los dos militares alemanes, que prestaban sus servicios a las instalaciones de la OTAN en Janiá, Creta, fueron expulsados por las fuerzas armadas de su país por haber arriado hace una semana la bandera griega de un recinto arqueológico en la localidad de Stavrós de Akrotiri y haber izado en su lugar la alemana.

Su acción ya fue condenada por el Tribunal de Delitos Menores de Janiá con diez meses de prisión, una sanción en suspenso durante tres años, y luego los uniformados volvieron a Alemania.

Allí, ambos militares, miembros de los cuerpos de las fuerzas especiales de su país, fueron expulsados definitivamente por el ejército alemán, ya que su acción se consideró particularmente grave, por lo que se decidió la imposición de una sanción ejemplar, para que no se de otro incidente de este tipo en el futuro.