Un portafolio potente de activos de la infraestructura nacional se lanza al mercado en el futuro inmediato por el gobierno, con el objetivo de atraer inversiones nacionales y extranjeras que crearán nuevos puestos de trabajo y producirán ingresos para las arcas públicas.

La planificación incluye la privatización completa de la red y la comercialización del gas natural, ya que la Compañía Nacional de Gas (DEPA, por sus siglas en griego) será la primera organización energética que pasará al sector privado.

Acto seguido, se publicará el estudio sobre la rentabilidad de los puertos regionales del país, que se formalizará mediante un proyecto de ley del ministerio de Marina Mercante.

Asimismo, para finales del año en curso, se habrá determinado el modelo de privatización de la compañía Petróleos Griegos (ELPE,  por sus siglas en griego). Hoy en día, el estado posee el 35 por ciento de sus acciones y el gobierno considera que puede proceder a la venta de un porcentaje entre el 15 y ​​20 por ciento, con el objetivo de recaudar una cantidad de unos 500 millones de euros.