Kalambaka es la ciudad griega desde donde se divisa la magnitud de un valle místico, más allá de una ascensión vertical que culmina en unas rocas misteriosas con forma cilíndrica. El color gris y la soledad de sus fortalezas es la puerta de entrada a un lugar que ya desde lejos llama a los visitantes más ávidos de experimentar la belleza a través del misterio de una religión.

El siglo XI fue el que puso el primer pie monacal en la región inaugurando el terreno como especialmente dotado para el retiro ascético. Fueron muchos los hombres que se retiraron a las cuevas naturales que se habían conformado en las rocas. La belleza nuevamente en la historia del hombre, contribuía a serenar el espíritu, pero fue en el año 1336 cuando el valle empezó a establecerse como tal debido a la fundación oficial del primer monasterio.

Gracias a estos monjes, la sociedad moderna ha podido apreciar la inmensidad estética de los parajes en cuestión. De esta manera, han sido muchas las filmaciones que han seleccionado su toma en Meteora. Como la película “Sólo para tus ojos” de James Bond, o los anuncios rodados para captar la atención de los telespectadores.

MONASTERIOS DE LOS METEOROS

Austero centro monástico desde el siglo XI, constituye no sólo un lugar ideal para la oración para aquel que busca ejercitar la humildad, disciplinar el deseo o relanzar la fe, sino que también es un centro que atrae la atención del visitante con el fin de admirar ese “bosque de rocas” único en su género y que invita a la paz y la tranquilidad de quién lo visita. Lo extraño, majestuoso y misterioso de este lugar, llamaron a muchos a alejarse del mundo y a retirarse a este apacible paraje, dando origen así a los MONASTERIOS DE METEOROS, convertidos con el paso del tiempo en oasis para el espíritu.

Los monasterios suspendidos del cielo quizás sea uno de los lugares más interesantes de toda Grecia, considerados por UNESCO “Patrimonio de la Humanidad” desde el año 1988. Fueron construidos en las cumbres más caprichosas y escarpadas, durando su construcción hasta 60 años. En la actualidad, de los 21 monasterios existentes, sólo seis están habitados y con vida propia, el resto se encuentra abandonado y algunos en estado ruinoso.

Para ascender a ellos, antiguamente sólo podía conseguirse mediante escaleras deslizantes o bien dejándose subir mediante unas redes. Este sistema todavía es utilizado hoy en día como medio para acceder a las provisiones necesarias para la subsistencia de la comunidad correspondiente.

En su interior se pueden contemplar bellísimas pinturas al fresco, así como iconos originales laboriosamente trabajados por los propios monjes, obras de arte por doquier, y un recorrido en cada uno de ellos nos permitirá descubrir la vida monacal de sus monjes.