En plena alerta operativa se encuentra la armada griega hasta que expire la nota marítima NAVTEX ilegal de Turquía el día 2 de agosto, a pesar de ciertos indicios de desescalada de la tensión por parte de Ankara, ya que el buque de investigaciones Oruç Reis sigue anclado fuera del puerto de Antalya.

“La crisis se puede considerar terminada sólo cuando ambas flotas regresen a sus bases”, afirmó el ministro de Fomento, Ádonis Gueorguiadis.

Atenas sigue con sus contactos internaconales diplomáticos y sostiene que nuestro país está dispuesto a dialogar con Turquía, pero no bajo el estado de amenazas y presiones.

Al mismo tiempo, se multiplican las voces dentro de Turquía que manifiestan su preocupación por la escalada del fondamentalismo religioso.

Entre otros, el nobel turco, escritor Orhan Pamuk, criticó la conversión de Santa Sofía en mezquita y comentó que “la decisión de Erdogan significa simplemente que ya no respetamos el estado laico de Kemal Ataturk”.