La liberación de los dos militares griegos modifica notablemente el entorno y el estado de las relaciones greco-turcas.

Fuentes gubernamentales resaltan que Grecia se inclina siempre hacia el camino de la diplomacia y aclaran que en ningún momento no se ha correlacionado la cuestión de los militares griegos con los ocho uniformados turcos que huyeron a nuestro país pidiendo asilo político después del fallido golpe de estado de 2016 en el país vecino.

Asimismo, un factor importante para la resolución de la cuestión es la pretensión de Ankara de recalentar las relaciones euroturcas, en una coyuntura en que se ve afectada por graves problemas económicos y una escalada de tensión en sus relaciones con EEUU.