Carbonizado, tras el incendió que se prendió la noche del martes por razones hasta el momento desconocidas, el campo de refugiados de Moria, en la isla de Lesbos que albergaba cerca de 13.000 personas.

Las llamas prendieron también la tarde de este miércoles  y acabaron de destruir lo que quedaba en pie. Afortunadamente no ha habido ni víctimas ni heridos. Los habitantes del campamento, inmigrantes y refugiados en su mayoría familias con niños, se han quedado sin techo y han tenido que dormir en las carreteras.

Ell ministro de Migración griego, Notis Matarakis, que se ha desplazado a Lesbos, ha dicho este miércoles que al destruido campo de Moria le sustituirá otro, que será cerrado. “400 menores no acompañados del campo serán transferidos. Además, cerca de 1.000 migrantes serán temporalmente acomodados en un ferry, mientras la marina griega está mandando varias embarcaciones para lo mismo”, ha dicho Matarakis.

“La herida que es Moria debería de haberse cerrado antes. Estaba previsto. Teníamos un plan para hacerlo”, ha dicho este miércoles el líder de la oposición, Alexis Tsipras, que ha asegurado que Mitsotakis “debe de ser responsabilizado personalmente”.

La Unión Europea ha respondido al incendio reconociendo el horror de la tragedia y prometiendo “plena solidaridad” y “apoyo” a las cerca de 13.000 personas que se han quedado sin refugio en Moria.

El vicepresidente y responsable de inmigración, Margaritis Schinas llega esta trade a Lesbos para evaluar las necesidades sobre el terreno mientras que la Comisión Europea se ha comprometido a financiar el “traslado inmediato” al continente y el alojamiento de los menores no acompañados.

“Grecia necesita nuestro apoyo y solidaridad, necesitamos de forma urgente un programa de acogida común de parte del mayor número posible de Estados de la UE”, ha reivindicado el ministro Asuntos Europeos alemán, Michael Roth.