Ayer lunes se celebró un encuentro entre la Confederación General de Trabajadores de Grecia (GSEE, por sus siglas en griego) y las patronales con el objetivo de determinar un nuevo Convenio Colectivo General de Trabajo.

Ambas partes acordaron extender la vigencia del convenio actual hasta finales de 2017.

En la agenda de esta primera reunión figuraban exclusivamente asuntos de índole institucional, ya que los niveles del salario mínimo quedan fijados por ley desde el año 2012.

Sin embargo, el representante de los comerciantes abandonó la reunión, cuando se presentó una propuesta común de la GSEE y la Asociación de Industriales Griegos (SEB, por sus siglas en griego) sobre el rescate de puestos de trabajo de empresas quebradas mediante su transformación en empresas sociales y su posterior apoyo por fondos incluso del Banco Mundial.

Al mismo tiempo, mientras que la reforma laboral constituye uno de los asuntos más polémicos en las negociaciones con la troika, el presidente de la SEB, Teódoros Fesas, dijo que “no es una prioridad para las empresas griegas los despidos masivos y el cierre patronal”.

En los próximos días se espera una nueva cita entre los agentes sociales para ultimar el acuerdo.